Ley de Economía Sostenible
// Abril 27th, 2010 // Opinión, Sin categoría, internet, música
(Publicado en El Periódico de la Publicidad, en el número 351 del 23 de abril de 2010)
Hace unos meses veíamos una manifestación de artistas musicales frente al Ministerio de Cultura pidiendo que no se desmantele su industria. Se quejaban de las miles de familias que se están quedando sin trabajo. Son los mismos que han convencido al Ministerio de Industria para que implante un canon para que cualquier aparato digital con capacidad de almacenamiento pague un impuesto revolucionario y contribuya a mantener su industria viva. Y cuando digo cualquier aparato me refiero a todo tipo, aunque no tenga que ver con la música. También son los mismos que han convencido a la Ministra de Cultura para que saque una ley que aniquile cualquier tipo de competencia que les pueda restar parte de sus beneficios desproporcionados, aunque sus reivindicaciones sean injustificadas, maniqueas o irreales.
Si tomamos el mismo ejemplo podíamos juntarnos todo el colectivo de publicistas y hacer una sentada delante del Ministerio de Causas Imposibles para pedir poner un canon en todos los spots de televisión, inserciones en prensa o banners. Como es evidente yo no estoy por la labor.
Realmente es contradictorio que estemos en uno de los mejores momentos para el panorama musical por el número de conciertos, la difusión, la tecnología y la relevancia tan enorme que tienen los artistas, mientras que la industria está sufriendo un descenso en los ingresos sin freno. ¿No será que el problema es la industria y no los consumidores?
Es inconcebible criminalizar a tus propios clientes, cobrando un canon por si acaso hacen lo que no deben con su disco duro o su cámara de fotos, antes incluso de que hayan hecho un uso “ilegal”. Después, no siendo suficiente lo recaudado, el lobby de las entidades de gestión de derechos ha conseguido crear una ley, que sin entrar a valorar su razón última, abre una puerta para que se pueda romper en pedazos el equilibrio y la independencia de internet, criminalizando de nuevo a los consumidores finales. Lo que no sé es por qué no dedican el tiempo gastado buscando enemigos fantasma en crear soluciones para actualizar su modelo de negocio.
Desde aquí expreso mi profundo rechazo al recorte de libertades y derechos fundamentales en internet con la aprobación de la “Ley de Economía Sostenible” o “Ley Sinde”, como otros la conocen, para soportar el déficit de una industria discográfica obsoleta y estancada.


