En mi día trescientos sesenta y cinco
// Abril 27th, 2010 // Sin categoría
Cuanto tiempo sin pasearme por aquí… madre mía tengo esto bien muerto. Llevo unos días pensando.. tengo que escribir algo! pero, miedos del escritor, nunca se te ocurre nada cuando tienes un folio en blanco. En mi caso que soy cien por cien digital cuando me encuentro text areas inmensos por contenido que rellenar…
Pero hoy es un día diferente. Para mí especial. Hoy 27 de abril hago un año como empleada en brainstantsoup_
Hace un año que cruzaba por segunda vez (la primera fue en la entrevista) el umbral de esta puerta del edificio decimonónico que tenemos el placer de habitar (con los consecuentes enfados de la vecina del segundo, que sigue quejándose de que le sale humo por los enchufes cuando hay algún que otro cigarro a hurtadillas).
Llegaba con mucho más miedo que vergüenza.. No porque me hayan parido desvergonzada (que un poquito también) sino porque venía muy preocupada por mi correcta integración, personal y laboralmente hablando.
Mi procedencia la conocen todos los que me viven de cerca: vengo de un lugar muy familiar donde he dejado muchos amigos, muchas alegrías y alguna que otra tristeza y me da miedo que se me pase. Que no vaya a durar. Que esto que empiezo no sea lo que espero.
Y me sorprende. Desde el minuto uno todo el mundo me recibe con los brazos abiertos. Como si me conocieran de toda la vida. Como si supieran que traigo la mejor de mis predisposiciones y mi cajita de sonrisas para remar conjuntamente.
Y me desarman. Todos y cada uno de ellos. Y me hacen reenamorarme de nuevo de esa publicidad que tenía un poco empolvada debajo de tanto conocimiento técnico. Me introducen en su día a día, haciéndome partícipe de la grandiosidad del momento mágico que es parir una idea, me escuchan a la hora de decidir sobre un lenguaje de programación, me dejan toda la libertad del mundo para decidir cómo, porqué y cuando.
Y me hacen desdecirme en mi teoría de que el mundo de la publicidad está repletito de egos inmensos, chifladuras de olla y batiburrillo de inconscientes y descerebrados que se creen que por aparecer en prime time son los reyes del universo.
Así que es hora de balances y, siendo fiel a una de mis frases célebres he de decir que “me sale a devolver”: porque desde el primero al último, desde aquel que salió primero por la puerta desde mi llegada, a todos los que aún me aguantan mi día a día constante, han conseguido que sienta que sí, que tomé la decisión correcta al atravesar esa puerta decimonónica por vez primera.
Galiana, Quique, Gonzalo, María Tejero, Pilar, Vanesa, Sara, Carlos, Rebeca, Ángel, Isabel, Pilar Somarriba, Ana Gómez, Remy, María De Elio, Alberto, Álex, Noe, Erika, Mong, Borja, Victoria, Manu G., Mónica, Álvaro, Javier H, Sandrita, Ana Levene, Merche, Mª José, Javi V., Manu A., Susana, Mª Cruz, Sergio, Jorge y Vicente: Gracias por cada minuto dedicado
Os espero en nuestro rinchi con una bonita tarta conmemorativa.
Besos
Pero hoy es un día diferente. Para mí especial. Hoy 27 de abril hago un año como empleada en brainstantsoup_
Hace un año que cruzaba por segunda vez (la primera fue en la entrevista) el umbral de esta puerta del edificio decimonónico que tenemos el placer de habitar (con los consecuentes enfados de la vecina del segundo, que sigue quejándose de que le sale humo por los enchufes cuando hay algún que otro cigarro a hurtadillas).
Llegaba con mucho más miedo que vergüenza.. No porque me hayan parido desvergonzada (que un poquito también) sino porque venía muy preocupada por mi correcta integración, personal y laboralmente hablando.
Mi procedencia la conocen todos los que me viven de cerca: vengo de un lugar muy familiar donde he dejado muchos amigos, muchas alegrías y alguna que otra tristeza y me da miedo que se me pase. Que no vaya a durar. Que esto que empiezo no sea lo que espero.
Y me sorprende. Desde el minuto uno todo el mundo me recibe con los brazos abiertos. Como si me conocieran de toda la vida. Como si supieran que traigo la mejor de mis predisposiciones y mi cajita de sonrisas para remar conjuntamente.
Y me desarman. Todos y cada uno de ellos. Y me hacen reenamorarme de nuevo de esa publicidad que tenía un poco empolvada debajo de tanto conocimiento técnico. Me introducen en su día a día, haciéndome partícipe de la grandiosidad del momento mágico que es parir una idea, me escuchan a la hora de decidir sobre un lenguaje de programación, me dejan toda la libertad del mundo para decidir cómo, porqué y cuando.
Y me hacen desdecirme en mi teoría de que el mundo de la publicidad está repletito de egos inmensos, chifladuras de olla y batiburrillo de inconscientes y descerebrados que se creen que por aparecer en prime time son los reyes del universo.
Así que es hora de balances y, siendo fiel a una de mis frases célebres he de decir que “me sale a devolver”: porque desde el primero al último, desde aquel que salió primero por la puerta desde mi llegada, a todos los que aún me aguantan mi día a día constante, han conseguido que sienta que sí, que tomé la decisión correcta al atravesar esa puerta decimonónica por vez primera.
Galiana, Quique, Gonzalo, María Tejero, Pilar, Vanesa, Sara, Carlos, Rebeca, Ángel, Isabel, Pilar Somarriba, Ana Gómez, Remy, María De Elio, Alberto, Álex, Noe, Erika, Mong, Borja, Victoria, Manu G., Mónica, Álvaro, Javier H, Sandrita, Ana Levene, Merche, Mª José, Javi V., Manu A., Susana, Mª Cruz, Sergio, Jorge y Vicente: Gracias por cada minuto dedicado
Os espero en la cocina con una bonita tarta conmemorativa.
Besos




